SKINCARE
Preparación de la Piel( skincare)
La preparación de la piel es una de las claves fundamentales para lograr un maquillaje impecable y de larga duración. Muchas veces, nos enfocamos en los productos que aplicamos sobre la piel, como la base, el corrector o la sombra de ojos, pero no nos damos cuenta de la importancia de una buena rutina de cuidado previo. La piel, al igual que cualquier otra superficie, necesita ser bien preparada para que los productos se adhieran correctamente, duren más y se vean más naturales.
Pasos esenciales para preparar la piel
Una correcta preparación de la piel ayuda a que el maquillaje se aplique de manera uniforme, evita que se acumule en las líneas finas y poros, y asegura que el acabado final sea más suave y radiante. Esto no solo mejora la apariencia del maquillaje, sino que también permite que tu piel respire y se mantenga saludable a largo plazo, evitando que el maquillaje se convierta en un factor que obstruya tus poros o cause irritaciones.
El proceso de preparación de la piel puede parecer simple, pero es esencial adaptarlo a las necesidades de cada tipo de piel. Las personas con piel seca, por ejemplo, necesitarán productos que ofrezcan una mayor hidratación, mientras que quienes tienen piel grasa deben optar por fórmulas que ayuden a controlar el exceso de sebo. Asimismo, quienes tienen piel sensible deben evitar productos que contengan ingredientes agresivos que puedan provocar reacciones.
La clave de una preparación efectiva es seguir una serie de pasos que no solo se centran en la limpieza, sino también en la hidratación, la protección solar y el uso de productos que ayuden a suavizar la piel. Estos pasos proporcionan la base perfecta para cualquier tipo de maquillaje, ya sea ligero o más elaborado. Además, invertir tiempo en preparar la piel adecuadamente puede prolongar la duración de tu maquillaje y garantizar que se mantenga intacto durante todo el día, evitando el temido "derretimiento" o la aparición de parches.
La preparación de la piel también es importante para aquellos momentos en los que no se usa maquillaje, ya que contribuye a mantener la salud y el equilibrio de la piel, evitando problemas como la deshidratación, el exceso de grasa o la aparición de imperfecciones. Es un hábito que va más allá de solo verse bien, sino que también favorece a la salud cutánea en general.
Así que, antes de aplicar la base, el rubor o los iluminadores, toma unos minutos para cuidar y preparar tu piel. Unos simples pasos previos pueden marcar una gran diferencia en el resultado final, asegurando que tu maquillaje no solo se vea bien, sino que también se mantenga en su lugar durante horas, dándote una sensación de confianza y frescura.
Para una buena preparación de la piel antes de maquillarte, es importante crear una base que haga que el maquillaje dure más tiempo, se vea más natural y tenga una apariencia impecable. Aquí te dejo los pasos esenciales para preparar la piel para el maquillaje:
1. Limpieza
Una limpieza adecuada elimina el exceso de grasa, las células muertas, las impurezas del ambiente y los restos de productos, evitando que se acumulen en los poros y causen problemas como brotes de acné o irritaciones. Si la piel no está completamente limpia, el maquillaje puede no lucir tan radiante o durar tanto tiempo como esperas, ya que las impurezas pueden interferir con la fijación de los productos.
Es importante elegir el limpiador adecuado según el tipo de piel que se tenga. Para las pieles secas, un limpiador suave y humectante es ideal para evitar la deshidratación. Las pieles grasas pueden beneficiarse de limpiadores más profundos o espumosos que controlen el exceso de sebo. Para pieles sensibles, se recomienda utilizar limpiadores sin fragancia ni alcohol que no alteren el equilibrio natural de la piel.
Una limpieza efectiva no solo prepara la piel para el maquillaje, sino que también promueve una apariencia saludable y radiante. Por ello, nunca debes omitir este paso, independientemente de lo ocupado que estés, ya que es la base sobre la que se construye cualquier look de maquillaje duradero y fresco. Al dedicar unos minutos a limpiar correctamente la piel, aseguras que el maquillaje no solo se vea mejor, sino que también se mantenga intacto a lo largo del día.
- Propósito: Eliminar impurezas, exceso de grasa y restos de productos previos.
- Consejo: Usa un limpiador adecuado para tu tipo de piel (gel, crema o espuma). Esto asegurará que el maquillaje se adhiera correctamente a la piel y dure más tiempo.
El tónico es un paso fundamental en la preparación de la piel para el maquillaje, aunque a menudo se pasa por alto. Este producto no solo tiene la función de refrescar y equilibrar la piel, sino que juega un papel crucial en preparar la superficie cutánea para recibir los productos de maquillaje de manera óptima. Después de la limpieza, el tónico actúa como un puente que restablece el pH de la piel, que puede haberse alterado durante el proceso de limpieza, y la deja suave y equilibrada, lo que permite que el maquillaje se adhiera mejor y luzca más natural.
El tónico también puede tener beneficios adicionales dependiendo de sus ingredientes. Por ejemplo, algunos tónicos tienen propiedades hidratantes, calmantes o matificantes, lo que permite que se adapten a las necesidades específicas de cada tipo de piel. Si tienes piel grasa, un tónico con propiedades matificantes puede ayudar a controlar el exceso de sebo, mientras que si tienes piel seca, un tónico hidratante ayudará a mantener la piel humectada y suave.
Además, el tónico es útil para eliminar cualquier residuo de impurezas que pueda haber quedado después de la limpieza, así como para cerrar los poros dilatados, lo que ayuda a conseguir un acabado más uniforme y suave al aplicar el maquillaje. En otras palabras, el tónico no solo prepara la piel, sino que también mejora la textura y la apariencia general de la piel, creando una base perfecta para los siguientes pasos del maquillaje.
Incorporar un tónico en tu rutina de preparación de la piel no solo optimiza el proceso de maquillaje, sino que también contribuye a mantener la salud de tu piel a largo plazo, proporcionando una limpieza más profunda y un cuidado adicional. Usarlo de manera constante puede marcar la diferencia entre un maquillaje que se ve impecable desde el primer momento y uno que se desvanece o se desliza con el tiempo.
- Propósito: Restablecer el equilibrio del pH de la piel y refrescarla.
- Consejo: Aplica un tónico que sea suave, sin alcohol, para mantener la hidratación y preparar la piel. Si tienes la piel seca, busca uno hidratante. Si tu piel es grasa o mixta, un tónico purificante o matificante es ideal.
La exfoliación es un paso opcional, pero altamente beneficioso, cuando se trata de preparar la piel para el maquillaje. Aunque no es necesario exfoliar todos los días, hacerlo 1 o 2 veces por semana puede transformar la apariencia de la piel y garantizar que el maquillaje se aplique de manera más uniforme y con un acabado más suave. La exfoliación ayuda a eliminar las células muertas de la superficie de la piel, lo que no solo mejora su textura, sino que también favorece la renovación celular, dejándola con un aspecto más fresco y radiante.
Cuando la piel está libre de células muertas, los productos de maquillaje, como la base, el corrector o el iluminador, se aplican con mayor facilidad, evitando que se acumulen en zonas secas o en las líneas finas. La exfoliación también ayuda a reducir la aparición de poros dilatados, lo que crea una superficie más uniforme y tersa, esencial para un maquillaje de larga duración. Además, al eliminar las impurezas que pueden obstruir los poros, la exfoliación puede prevenir brotes de acné y otros problemas de la piel, lo que resulta en un lienzo más limpio y saludable.
Exfoliar la piel también puede mejorar la penetración de los productos de hidratación y otros tratamientos que se aplican antes del maquillaje, asegurando que la piel esté completamente nutrida y lista para recibir los productos de forma efectiva. Sin embargo, es importante no excederse en la exfoliación, ya que un exceso de este proceso puede sensibilizar la piel y alterar su equilibrio natural, lo que afectaría negativamente la aplicación del maquillaje.
En resumen, la exfoliación es una excelente forma de asegurar que tu piel esté lo más lisa y radiante posible antes de aplicar cualquier producto de maquillaje. Realizarla con moderación y con productos adecuados para tu tipo de piel puede marcar una gran diferencia en la apariencia final de tu maquillaje, ayudando a que se vea más natural, duradero y luminoso.
- Propósito: Eliminar las células muertas y suavizar la piel.
- Consejo: Si notas que tu piel tiene textura o que el maquillaje no se aplica uniformemente, la exfoliación puede ayudar. Usa un exfoliante suave para evitar irritaciones, especialmente si tienes piel sensible.
Es importante elegir una crema hidratante adecuada para tu tipo de piel. Para las pieles secas, una crema rica y emoliente es ideal para restaurar la humedad, mientras que para las pieles grasas o mixtas, un gel hidratante o una fórmula ligera puede ser más apropiada para evitar el exceso de brillo. También es recomendable aplicar la hidratante con suavidad, permitiendo que la piel la absorba antes de continuar con los siguientes pasos de la rutina de maquillaje.
En resumen, la hidratación no solo es vital para la salud de la piel, sino también para conseguir que el maquillaje se vea fresco, radiante y se mantenga intacto durante todo el día. Dedicar unos minutos a hidratar correctamente la piel antes de maquillarla es una inversión que marcará la diferencia en la calidad y duración de tu look.
5. Primer (Prebase)
Los primer están formulados con diferentes ingredientes para abordar diversas
preocupaciones de la piel, como la hidratación, la matificación, la
minimización de poros o la corrección del tono. Dependiendo de las necesidades
de tu piel, puedes elegir un primer que te ayude a suavizar la textura,
controlar el brillo o incluso iluminar la piel. Por ejemplo, si tienes la piel
seca, un primer hidratante puede ser ideal para proporcionar un extra de
humectación. Si tienes piel grasa, un primer matificante puede ayudar a
controlar el exceso de sebo y evitar que el maquillaje se derrita. Para pieles
con poros dilatados, un primer alisante puede ayudar a suavizar la superficie y
conseguir un acabado más uniforme.
Además de
mejorar la apariencia del maquillaje, el uso de un primer también puede
proteger la piel al crear una barrera que ayuda a evitar que los productos más
pesados entren en contacto directo con la piel, lo cual es especialmente útil
en personas con piel sensible o propensa a la irritación. En resumen, el primer
es un producto clave que, aunque no esencial, marca una gran diferencia en la
longevidad, la textura y el acabado del maquillaje, logrando un look más
profesional y duradero.
- Propósito: Crear una barrera entre la piel y el maquillaje, suavizando la textura de la piel y ayudando a que el maquillaje dure más tiempo.
- Consejo: Usa un primer según tus necesidades:
- Para pieles secas: Busca un primer hidratante o iluminador.
- Para pieles grasas: Opta por un primer matificante que controle el brillo.
- Para poros dilatados: Usa un primer suavizante de poros.
- Para pieles con rojeces: Busca un primer verde, que contrarreste el enrojecimiento.
6. Contorno de ojos (opcional)
- Propósito: Hidratar y suavizar la delicada área del contorno de ojos antes de aplicar corrector o base.
- Consejo: Aplica una crema para el contorno de ojos para tratar cualquier hinchazón o sequedad. Esto también ayudará a que el corrector se difumine mejor.
7. Protector Solar (si es de día)
El protector solar es, sin duda, uno de los pasos más importantes en cualquier rutina de cuidado de la piel, especialmente antes de aplicar maquillaje. Aunque muchas personas lo consideran solo una opción para el verano o los días soleados, el protector solar es esencial todos los días del año, independientemente del clima o la temporada. La exposición al sol, incluso en días nublados, puede causar daños en la piel, como envejecimiento prematuro, manchas oscuras, y lo más grave, aumenta el riesgo de cáncer de piel. Por esta razón, el protector solar debe ser una parte fundamental de la rutina de preparación de la piel para el maquillaje.
Aplicar protector solar antes de maquillarse no solo protege tu piel de los dañinos rayos UVA y UVB, sino que también ayuda a mantener un tono de piel uniforme y saludable a largo plazo. Muchos productos de maquillaje contienen filtros solares, pero no siempre ofrecen una protección suficiente, por lo que la aplicación de un protector solar dedicado es clave para una protección completa. Un buen protector solar también puede ayudar a mantener la piel hidratada y evitar que se reseque, lo que es crucial para lograr un maquillaje de acabado natural y radiante.
Existen muchas opciones de protectores solares, por lo que es importante elegir uno adecuado para tu tipo de piel. Si tienes la piel grasa, puedes optar por una fórmula ligera y sin aceite que no obstruya los poros, mientras que si tienes la piel seca, un protector solar hidratante será ideal. También es importante asegurarte de que el protector solar tenga un SPF mínimo de 30, y si vas a estar al aire libre por períodos prolongados, es recomendable aplicar un SPF más alto y reaplicarlo durante el día.
En resumen, el protector solar es una capa fundamental en la preparación de la piel para el maquillaje. No solo garantiza que tu piel esté protegida de los daños solares, sino que también contribuye a una base más saludable y duradera para tu maquillaje, ayudando a mantener la piel en buen estado a largo plazo.
- Propósito: Proteger la piel de los daños causados por los rayos UV.
- Consejo: Si no usas un primer con SPF, asegúrate de aplicar protector solar antes de comenzar con el maquillaje, especialmente si estarás al aire libre. El SPF es esencial para prevenir el envejecimiento prematuro y daños en la piel.
Dejar que los productos se absorban adecuadamente antes de aplicar el siguiente paso en tu rutina de maquillaje es un detalle que marca la diferencia en el acabado final. Muchas veces, por impaciencia o por desconocimiento, tendemos a apresurarnos en la aplicación de productos, pero tomarse unos minutos para dejar que cada capa se absorba por completo asegura que los productos actúen de manera efectiva y que el maquillaje se vea más natural y duradero.
Cuando aplicamos productos como hidratante, primer o sérum, estos necesitan tiempo para penetrar en la piel y trabajar en su máximo potencial. Si aplicamos el siguiente producto sin permitir que el anterior se absorba completamente, corremos el riesgo de que los productos no se mezclen correctamente, lo que puede resultar en un acabado irregular, parches o incluso que el maquillaje no se adhiera de manera adecuada. Además, al dar tiempo para que los productos se absorban, también prevenimos la sensación de "pesadez" o incomodidad en la piel, lo que puede ocurrir cuando se aplican demasiados productos en una sola capa.
El tiempo de espera entre cada paso no tiene que ser largo, pero sí es recomendable dejar que cada producto se asiente por unos minutos. Esto no solo permite que la piel esté bien preparada para recibir el siguiente paso, sino que también mejora la durabilidad del maquillaje, evitando que se deslice o pierda su efecto a lo largo del día.
En resumen, permitir que los productos se absorban adecuadamente antes de continuar con el maquillaje es esencial para lograr un acabado suave, duradero y natural. La paciencia en este proceso se traduce en un maquillaje de calidad y una piel mejor cuidada.
- Propósito: Asegurarte de que cada capa de producto se haya absorbido antes de pasar al siguiente paso.
- Consejo: Espera unos minutos entre la hidratación, el primer y el maquillaje para que todo se asiente bien en la piel.
9. Maquillaje
Ahora sí, ¡estás lista para maquillar! Empieza con una base o BB cream, corrector y luego los productos que desees, como rubor, sombra, y lápiz labial.
A continuacion un video explicando mejor paso por paso:







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